En una tienda de barrio entran y salen cientos de productos al día. Sin control, el dueño se entera de que algo se acabó cuando el cliente lo pide, y de que algo se perdió cuando ya no hay forma de saber cuándo pasó. La buena noticia: controlar el inventario no exige ser contador, exige un método.
1. Haga un conteo inicial completo
Escoja un día de poco movimiento, idealmente antes de abrir, y cuente todo lo que hay en estantes, bodega y nevera. Anote para cada producto el nombre, la cantidad, el costo de compra y el precio de venta. Ese conteo es su punto de partida: sin él, cualquier número posterior es una suposición.
2. Organice los productos por categorías
Despensa, lácteos, bebidas, aseo, mecato, fruver. Las categorías le permiten ver qué parte del negocio deja más plata y dónde se concentran las pérdidas. También facilitan los conteos: se cuenta una categoría por día en vez de toda la tienda.
3. Registre cada venta en el momento
El cuaderno al final del día falla porque depende de la memoria. Un sistema POS descuenta del inventario cada producto en el instante en que se vende. Si usa lector de código de barras, además se eliminan los errores de digitación y la venta es más rápida.
4. Registre cada compra con su costo
Cuando llega el proveedor, ingrese lo que recibió y lo que pagó. Así el inventario sube y el sistema recalcula el costo promedio. Si el aceite subió de precio, usted lo verá en su margen sin hacer cuentas.
5. Defina un mínimo para cada producto
El mínimo es la cantidad por debajo de la cual hay que pedir. Para la leche puede ser 10 unidades; para el arroz, 15. Con mínimos definidos, el sistema le avisa qué se está acabando y usted hace el pedido antes de quedarse sin producto.
6. Haga conteos cortos y frecuentes
En lugar de contar todo una vez al año, cuente una categoría cada semana y compare con lo que dice el sistema. Si el sistema dice 24 gaseosas y en la nevera hay 20, faltan 4. Encontrar la diferencia rápido es la mejor forma de saber dónde se está yendo la mercancía.
7. Revise los números una vez por semana
Dedique 15 minutos a revisar tres cosas:
- Lo que más se vende: nunca debe faltar.
- Lo que no se mueve: plata quieta en el estante que conviene liquidar.
- Las mermas y ajustes: productos vencidos, dañados o faltantes.
Errores comunes que conviene evitar
- Vender "fiado" sin registrarlo: el producto sale y nadie lo cobra.
- Sacar productos para la casa sin anotarlos.
- Dejar que cualquier empleado ajuste el inventario sin dejar rastro.
Con estos siete pasos y una herramienta que haga las cuentas por usted, el inventario deja de ser una sorpresa y se convierte en una ventaja.
